LA MUJER ADICTA
El consumo desmedido de alcohol y drogas, en la actualidad, se constituye como un problema de salud pública que presenta tendencias alarmantes y crecientes, disminución de edad e incremento en la población femenina.
Actualmente a nivel nacional, el consumo de cualquier droga se percibe puede manejar inicios en población de 11 a 65 años de edad. Se considera que el 16.5% de la población maneja un consumo excesivo de sustancias, siendo de esta población el 5.2% las mujeres como consumidoras.
La perspectiva de género ha podido a apoyar en reconocer las diferencias que manejan tanto los hombres como las mujeres en sus roles sociales, laborales, familiares. Así como sus experiencias y necesidades en relación al consumo de drogas. Estas diferencias se encuentran a nivel institucional, encuentra a nivel institucional, programas de prevención de sustancias y atención a la adicción, enfocada en la población masculina.
Mientras que las mujeres y las niñas representan una tercera parte de los consumidores de drogas a nivel mundial, solo uno de cada cinco pacientes en tratamiento contra las adicciones es una mujer, debido a los obstáculos sistémicos y los estereotipos de género que dificultan su acceso a la atención.
La afectación negativa del rol femenino que incide en el ámbito social, familiar y personal dificulta la identificación del problema, la búsqueda de apoyos y la solicitud de tratamiento. Se genera una dualidad que dificulta la toma de decisiones:
- Se oculta el problema para evitar ser desprestigiada, lo que la puede llevar a realizar el consumiendo alcohol u otras drogas en soledad, ahondado en el sufrimiento y la falta de apoyos.
- Se identifica y esclarece el problema, soportando el peso de la reprobación social, familiar y propia.
- Silenciamiento o menor apoyo para un proceso de rehabilitación.
Las motivaciones de las mujeres para el consumo de sustancias pueden no tener mayor variación al de los hombres, pero si mayor intensidad emocional. Dichas motivaciones tienden a tener un origen de una mala percepción de sí mismas, eventos en su historia de vida e intereses a su persona.
- CONTROL DE PESO O DISMORFIA CORPORAL
Muchas usuarias que consumen drogas de índole ilegal han tenido el deseo de un “control de peso” o bien se encuentran luchando contra una errónea percepción de su físico, mismo que las lleva a tomar medidas extremas para poder lograr generar este “control” sobre su peso.
- COMBATIR EL AGOTAMIENTO Y EL DOLOR
Mujeres consumidoras que toman la sustancias como método para lidiar con sus exigencias diarias y físicas. Ya sea de índole laboral o como método ante alguna enfermedad agobiante.
- AUTOESTIMA
La baja autoestima es, sin lugar a duda, uno de los factores de riesgo para tener una adicción, se agudiza en el caso de las mujeres, ya que las consecuencias de esta falta de autoestima permanecen en el tiempo de tal forma que afectan a otros aspectos de su vida, siendo necesario promover la aceptación y la ayuda en el desarrollo de competencias de autoafirmación.
- ABUSOS SEXUALES
Los abusos sexuales sufridos tanto en la infancia como en la adolescencia y la edad adulta, así como el daño emocional y psicológico que genera, suelen manejarse como experiencias traumáticas que dan lugar a situaciones afectivas carenciales a lo largo de la vida de las mujeres, lo que también se traduce en un daño para ellas y afectación de su autoestima.
- RELACIONES DE PAREJA
Muchas mujeres inician su consumo de sustancia cuando generan dependencia emocional y falta de límites con una pareja que es consumidora activa, misma que suele ser quien la inicie, incite o genere apoyo para mantenerlo en continuidad. Generalmente, esto puede evolucionar rápidamente al manteniéndose en una relación de abuso físico o complacencia a la misma pareja con finalidad de goce.
El consumo de sustancias en la población femenina es un tema de gran impacto que se busca generalmente visibilizar y como consecuencia, no tratar. Es por ello que la acción rápida por el bienestar de nuestro ser querido es fundamental para evitar que un consumo se vuelva crónico y generar mayor dificultad al momento de la rehabilitación.
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